Escuchan la misma música que todas sus amigas, pero nunca se han planteado si les gusta, ni siquiera si hay otros estilos. Visten siempre a la moda, nunca las verás con una falda de la temporada anterior. De hecho, por mucho que les guste un estilo, si llega el momento de abandonarlo, hay que hacerlo. Qué duro es ser una fashion victim.
Hablo de aquellas que adoraban su BlackBerry hasta el punto de dar su vida por ella, pero la cambiaron rápidamente por un iPhone cuando la BB pasó de moda. Hablo de aquellas que se ponen gafas de pasta sin cristales y se compran botas militares cuando hace dos años miraban mal a cualquiera que llevara esas pintas. Hablo de esos miles de entes que pasean su existencia por el mundo sin pararse a pensar qué cojones les gustaría hacer.
Y me pregunto: ¿por qué sois todas iguales?
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