Si te dieran a elegir entre decidir o no decidir, ¿qué elegirías?
Todos los días nos enfrentamos a multitud de interrogantes, dudamos, acertamos y nos equivocamos. Es parte de la maravilla del ser humano, la capacidad de decidir... ¿Capacidad u obligación? Podemos intentar no decidir y evitar todos los inconvenientes de la vida: podemos elegir un partido político, una religión o un equipo de fútbol y simplemente dejarnos llevar por la masa humana que obedece las órdenes de la caja tonta como un rebaño manso y dócil. O podemos pensar por nosotros mismos. Tal vez para ti, querido lector, este sea un concepto nuevo y difícil de entender. Al fin y al cabo, es mucho más fácil dejarse arrastrar que tratar de tomar las riendas de nuestras vidas. Apartemos durante un instante la vista de la televisión, dejemos a un lado las cremas rejuvenecedoras, los cereales con fibra y los crecepelos milagrosos, y preocupémonos por crearnos una opinión propia.
A lo largo de toda la historia de la humanidad se ha visto lo fácil que es someter a la multitud pegajosa incapaz de pensar por si misma. Veamos, por ejemplo, el periodo de gobierno de Hitler: ¿habría sido posible el Holocausto judío si la mayoría de la gente no se dejara influenciar tan fácilmente? Cada dos por tres aparece un líder carismático capaz de convencer a las mentes más débiles, y no es necesario contemplar la Segunda Guerra Mundial para darse cuenta. También nos valdría como ejemplo la niña guay de la clase y su séquito de adoradores y adoradoras, ¿quién no ha conocido alguna?
Es importante no dejarse influenciar, y que para eso hay que aprender. No se pueden tener opiniones fijas e inamovibles como si fueran verdades absolutas, hay que saber debatir, apoyarse en opiniones ajenas para intentar mejorar la propia. Debatir no es pelear, ni tratar de convencer al otro; es enriquecerse con puntos de vista distintos. Aquella persona que es incapaz de intercambiar opiniones sin pelear se acaba estancando en su visión parcial de las cosas. Es estrictamente necesario buscar el conocimiento en vez de contentarse con lo que se tiene. O al menos, esta es mi opinión.
Tal vez me equivoque, probablemente nadie lo sepa, pero defenderé mi forma de pensar hasta que se me ocurra una mejor. Y, probablemente, el mundo seguirá igual mañana por la mañana.
Porque la mayoría de la gente decide no decidir.
La estupidez humana obliga al sujeto ha dejarse arrastrar... la verdad que es una pena... pero pensandolo mejor... quizas eso enriquezca al resto, les proporciona mas ganas de luchar y se consiguen mas cambios... si todos decidieran... quizas tu y yo no fueramos como hoy somos.
ResponderEliminarEstoy bastante de acuerdo con tu comentario, pero no, mientras sigas siendo como dices ser, el mundo nunca sera igual a la mañana siguiente, porque habras cambiado algo en alguien.
Hoy me has dado fuerzas a mi en esta mañana de tormenta interna, asique gracias!! y sigue asi!! =)
Tal vez lo más inteligente sea dejarse llevar, pero yo no pienso hacerlo. Y sí, todos cambiamos miles de pequeñas cosas al día, la pregunta es: ¿podríamos cambiar más?
EliminarGracias a ti por leerme y comentar, tal vez eso me anime a continuar escribiendo.